Como algunos ya sabréis, hace un par de días que volví de mis vacaciones. Tras dos semanas en los sitios más preciosos que haya podido imaginar (las playas caribeñas son pozos de estiércol comparadas con las tierras altas escocesas), me ha costado bastante adaptarme de nuevo a la vida en la ciudad. Dormir dos días seguidos bajo el mismo techo se me ha hecho raro, y aún me duran esas ganas de hacer algo, de agarrar la mochila e ir al monte o de coger un autobús a cualquier sitio para sacar fotos.
Poco a poco la normalidad vuelve. En teoría, ahora debería estar escribiendo la segunda de las entradas dedicadas al viaje (con fotos, muchas fotos), pero por un fallo mío (he comprado un lector de tarjetas no compatible con tarjetas SDHC, que son las que usa mi cámara) no he podido ni pasarlas a mi PC. Mala suerte. Mañana vuelvo a Madrid, allí haré un pedido de cosas que he echado muchísimo en falta durante mi viaje, como una armadura de goma para la cámara, un trípode, una batería extra y un disparador remoto. Pediré también un lector decente, y empezaré a subir fotos, espero que no dentro de mucho.
Ahora solo pienso en todo el marrón que me queda por afrontar. Otro año más de asignaturas chorras, de exámenes sin sentido y de prácticas largas y aburridas. A mí mismo me ha parecido extraño, pero en las dos semanas que he estado fuera no he echado en falta el ordenador ni internet ni un solo día. Aceptad este consejo y no toquéis ordenadores durante vuestras vacaciones, las disfrutaréis muchísimo más.
Marcho a hacer la mochila y reservar los billetes de tren. Cuando llegue seguiré escribiendo :)